Por David Uriarte /

Es fácil decirle al bateador desde las gradas qué debe hacer, al boxeador qué estrategia utilizar, a un piloto cómo debe conducir, y a un político qué debe hacer.

Algunos politólogos piensan que los líderes de partidos o de gobiernos deberían hacer o dejar de hacer tal o cual cosa; critican la forma de gobernar, la política interna, la política exterior, la política partidista, la forma de relacionarse con la clase trabajadora, empresarial, académica, científica, con la iglesia y sus feligreses, o la forma de manejar las estrategias de educación, salud, economía y seguridad nacional.

No se puede juzgar un libro por su portada, ni una película por su título, ni una obra de teatro por una escena… hay que leer el libro, ver la película y estar en la obra, solo así se puede formar un juicio completo, de otra manera se especula o se supone.

Conocer las condiciones y el contexto del gobierno exige entender la relación espacio-temporal, es decir, quien gobierna, donde gobierna y en qué tiempo gobierna; esa información acota las especulaciones y reduce el margen de error dando margen de maniobra en las conclusiones a veces apresuradas de los analistas políticos.

Los gobiernos federales navegan en un contexto mundial, los estatales en un contexto nacional, y los municipales están sujetos a las políticas federales y locales.

Excepto por información pública, o fuga de información, los gobernados no se enteran de las presiones o cooperaciones internacionales, lo mismo ocurre con los gobiernos estatales donde mucha información se desconoce como parte de la estrategia de seguridad o como parte del silencio de las instituciones gubernamentales.

Los gobiernos municipales corren la misma suerte que los estatales, excepto por la relación de subordinación presupuestal donde al recibir apoyos de programas federales y estatales deben informar la transparencia de la aplicación de los recursos.

La distracción o pérdida del enfoque del gobernante por los reclamos propios de una sociedad agraviada por las condiciones sociales que vive en materias tan sensibles como salud, ingreso y seguridad, se potencializa con los ataques mediáticos donde impera la imparcialidad derivada de una información incompleta.

El gobierno que informe lo que tenga que informar, que no deje espacio para pensar que se esconde la información, y la sociedad que deje trabajar al gobierno dándole un “voto” de confianza.