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Desarrollo Humano, Familia, Sexualidad

Padres biológicos vs Padres afectivos

Hay dos tipos de padres el biológico y el afectivo. Lo ideal es que el padre biológico también sea padre afectivo. Para la gran mayoría de los hombres,ser padre biológico les resulta relativamente fácil; basta una relación sexual donde se produzca una eyaculación de unos trescientos millones de espermatozoides, y una mujer que reciba el semen y esté ovulando.

La fecundación es el inicio de la maternidad y la paternidad biológica. El sentimiento de paternidad y maternidad emocional depende de muchas circunstancias que van desde el deseo de tener un hijo, hasta la sublimación de la vida misma en la trascendencia de los padres al dejar su legado evolutivo a través de los hijos.

La mezcla de las células paternas y maternas inician un recorrido desde la anidación en el útero de la madre, hasta el nacimiento
y la muerte del nuevo ser. Mientras la madre experimenta sensaciones diversas en su estado de preñez, el padre se aleja veinte segundos después de eyacular y depositar su semilla en la vagina de la potencial madre.

El hombre a veces tiene una conciencia pobre de su potencial fecundador y unas expectativas bajas para ejercer su paternidad.La mujer casi siempre anhela ejercer su maternidad a través de un hijo y a una edad que no supere los treinta años, con sus honrosas
excepciones.
 
Sin un padre no hay vida y por supuesto que sin una madre tampoco, sin embargo ¿Qué tanta falta hace un padre? Más de lo que muchos imaginan. Es cierto que se puede vivir sin la presencia física del padre, lo que en psicología llamamos padre ausente, pero también es cierto que la ausencia del padre condiciona al hijo o a la hija a vivir bajo la óptica y la percepción totalitaria de la madre.

Cuando los hijos aprenden a vivir y convivir en una sociedad plural y predominantemente heterosexual, se enfrentan a condiciones de vida que no entienden y no comprenden; esto no se debe a que sean retrasados mentales o tengan coeficiente intelectual bajo,se debe a que no incorporaron en su cerebro los pensamientos, sentimientos,percepciones y comportamientos de un hombre. Dicen los psicólogos que no introyectaron el rol paterno.

Un hombre o una mujer que siempre o casi siempre ha convivido con su madre, su abuela o sus tías, siente que no le hace falta
nada más y tiene razón, cómo va a extrañar lo que no conoce.Es como si un niño nace con un solo ojo o con una sola mano o con tres dedos, cuando le preguntas sobre la importancia de tener dos ojos o dos manos o cinco dedos, te contesta que a él no le hace falta nada, sin embargo hay tareas que no puede realizar,o en el mejor de los casos las realiza con un grado de dificultad más alto.

Cuando una mujer crece con la ausencia del padre, incluso llega a pensar que ese es el estado ideal o perfecto, sin embargo, cuando
se da cuenta que no puede entender a los hombres, no puede ponerse de novia, no dura en las relaciones, vive una relación de pareja
conflictiva, lleva varios fracasos matrimoniales, vive una soltería prolongada que la asfixia, o simplemente no puede relacionarse
satisfactoriamente con los hombres, busca un culpable y esa culpa casi siempre recae en el hombre.

El discurso de una mujer que no puede o no sabe relacionarse con la figura masculina, se centra en la descalificación del hombre,
“no sirven para nada”, “no me entiende”, “no sirve como hombre”,“es un inútil”, “es una nulidad”, “es un egoísta”, “es un animal”,
“lo único bueno que me dejó son mis hijos”, “no me supo valorar”,“soy mucha mujer”, y lo que usted le quiera agregar.   
 

La verdad es que el padre además de su tarea fecundadora tiene una tarea afectiva. El padre enseña sin darse cuenta la clave del
éxito para poder relacionarse con un hombre.
El padre vacuna a los hijos con su presencia y su conducta para protegerlos contra las enfermedades propias de los mismos hombres
que se traducen en comportamiento incomprensibles por los hijos, principalmente por las hijas.Aprendamos el valor del padre nuestro y enseñemos a los hijos el valor real y la importancia de un padre.

Por David Uriarte Gastélum
Médico Sexólogo, Psicólogo Clínico y Psicoterapeuta
(cienciasex@yahoo.com)

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