Propone la telemedicina y brigadas rurales para combatirlo
Investigadores del Centro de Investigación y Docencia en Ciencias de la Salud (CIDOCS) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS) alertan sobre una crisis silenciosa en el país.

El estudio, dirigido por el doctor Erik René Lizárraga Verdugo, profesor e investigador de la Licenciatura en Optometría, revela que los trastornos visuales ya son la tercera causa de discapacidad en México, superados solo por la pérdida auditiva y la anemia.

“Puede deberse a múltiples factores; por ejemplo, la pérdida de visión puede ir acompañada de trastornos crónicos como enfermedades mal tratadas que conllevan a la pérdida gradual de la vista. Asimismo, afecta a personas que no tienen acceso a sistemas de salud y pierden el contacto con los médicos para detectar si tienen un problema, el cual puede evolucionar a algo más severo”, argumentó.

El profesor e investigador del CIDOCS indicó que han realizado este análisis a lo largo de todo el país, rompiendo con el mito de que la pérdida de visión afecta por igual en todos los estados. Destacó que Tabasco lidera los avances con una reducción importante en su tasa de prevalencia, mientras que Tlaxcala, Michoacán y la Ciudad de México están entre los más afectados.

Hizo especial hincapié en que Sinaloa se encuentra en una posición estable, y reforzó que casi el 90 por ciento de la carga visual es reversible o corregible, por lo que es vital atenderla.

“Se requiere un mayor número de médicos especialistas a lo largo de México que puedan llegar a las comunidades más vulnerables y aisladas, donde no hay tanta presencia del sistema de salud. También es necesario incrementar las jornadas médicas, porque se ha visto que las campañas de cirugías de cataratas han ayudado bastante; incluso, en nuestra investigación, hemos logrado observar que la ceguera ha disminuido más en México en comparación con Latinoamérica y a nivel global”, expresó.

Para mitigar esta problemática, el equipo de especialistas propone descentralizar los servicios mediante campañas de diagnóstico visual directo en comunidades rurales e indígenas. También plantean implementar la telemedicina para realizar tamizajes a distancia y promover, desde el ámbito universitario, programas de incentivos para que los nuevos profesionales se establezcan en las regiones más rezagadas del país.















