Por David Uriarte /

Las redes sociales dan cuenta de traiciones, deshonestidades, y dichos o afirmaciones dolosas en muchos temas, en época preelectoral, la política y los políticos son el objetivo.

De repente, debido a la magia de los algoritmos digitales, aparecen imágenes que antes eran de personas, hoy, sustituidas por la inteligencia artificial, dando santo y seña a favor o en contra de cierta persona que aspira a un espacio en la política electoral.

En fechas donde la devoción católica se pone a prueba por la Semana Santa, la figura de la traición es evidente en el personaje histórico de Judas, uno de los apóstoles de Jesús.

La analogía es casi perfecta, las traiciones siempre o casi siempre vienen de quienes en cierto momento fueron las personas de más confianza, eventualmente trabajadores, colaboradores, personas con información sensible.

Poco a poco se está apareciendo información imprecisa, falsa, tendenciosa, datos maliciosos, incluso situaciones o condiciones personales de los posibles candidatos a ocupar puestos de elección popular.

Se empiezan a revivir expedientes juzgados, casos conocidos, o simplemente se dan a conocer una serie de afirmaciones cuyo contenido incluso puede configurar delito o por lo menos incitar a la autoridad investigadora a iniciar su trabajo.

Hay dos tipos de ‘Judas’, aquellos que dan la cara por encargo, rencor o resentimiento en contra de la figura que denosta. Y aquellos creados de manera digital, aquellos que esconden su identidad, pero, cumplen con el mismo objetivo: exhibir al aspirante como una persona indigna de cualquier cargo de elección en las urnas.

Los ‘Judas de la política’ usan información como medio para el desprestigio de sus rivales, enemigos, o posibles cuadros bien apalancados para los comicios que se avecinan.

A partir de unos días, la guerra mediática será más impactante que la guerra entre Irán y Estados Unidos, serán derribadas imágenes, tal vez candidaturas o aspiraciones legítimas, este es el verdadero poder de los ‘Judas de la política’.

Desafortunadamente también hay que decir o señalar, los riesgos no sólo se circunscriben a la denuncia o la mancha en la honra de quien se denosta, también puede escalar al terreno del ataque a la vida, esperemos que no se desborden los ‘Judas de la política’.

A partir de ya, las redes sociales empiezan a dar cuenta de los Judas y los aspirantes cuyos enemigos son evidentes.