Autoridades estadounidenses leen este lunes los cargos por narcoterrorismo y posesión de armas contra el mandatario venezolano y su esposa
El proceso judicial contra Nicolás Maduro y Cilia Flores inicia formalmente este mediodía en la Corte del Distrito Sur de Nueva York con la audiencia de lectura de cargos. El gobierno de Estados Unidos acusa a la pareja de conspiración narcoterrorista, conspiración para la importación de cocaína, así como posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos. Ambos permanecen bajo custodia en el Centro de Detención Metropolitano en Brooklyn desde el pasado sábado.
La comparecencia ocurre tras el traslado de Maduro en un avión militar hacia la Base Aérea Stewart de la Guardia Nacional, bajo un estricto operativo de seguridad. Antes de su ingreso al centro penitenciario, los agentes condujeron al mandatario a las oficinas de la Administración de Control de Drogas (DEA). Los reportes oficiales detallan que, tras su detención, el traslado y la custodia se ejecutaron con vigilancia de alto nivel.

El caso se desarrolla en la misma sede judicial donde, en 2024, un jurado declaró culpable a Donald Trump por falsificación de registros comerciales. Los cargos actuales contra Maduro y Flores representan una de las acusaciones más graves del Departamento de Justicia en materia de seguridad nacional y tráfico de drogas. La fiscalía neoyorquina busca demostrar la participación de los señalados en una red de distribución de estupefacientes hacia territorio norteamericano.
Durante el fin de semana, la defensa y el entorno del mandatario calificaron los hechos como una captura arbitraria. Según la narrativa del equipo de Maduro, el traslado ocurrió bajo una modalidad de “retención ilegal” antes de su presentación ante el juez federal. El tribunal determinará en esta primera fase si los acusados enfrentarán el juicio en prisión preventiva o si existen condiciones para una fianza, aunque la naturaleza de los delitos sugiere un confinamiento prolongado.

Este procedimiento judicial marca un hito en las relaciones binacionales y en la política exterior de la región. Los detalles secundarios sobre la logística del ingreso al centro de detención y los protocolos de la DEA cierran la jornada inicial de un caso que captura la atención internacional. Se espera que las audiencias posteriores profundicen en las pruebas de posesión de armamento pesado y los vínculos con grupos generadores de violencia.















