Por David Uriarte /

Gran parte de las enfermedades humanas derivan de las acciones u omisiones de las personas. La especie humana (Homo sapiens) surgió en África hace aproximadamente 315,000 años; sin embargo, el género Homo, que abarca a nuestros ancestros más directos, apareció mucho antes, hace unos 2.5 a 2.8 millones de años con el Homo habilis.

Al imaginar un periodo de trescientos mil años, nos situamos en una época donde nada de lo existente hoy era posible: sin transporte, carreteras, organizaciones sociales ni referencias geográficas. No existía la necesidad de ingresos como fuente de divisas ni, tal vez, una idea clara del futuro inmediato. Aquel estilo de vida rupestre ofrecía una calidad de vida que solo permitía sobrevivir dos o tres décadas. Hace mil años (alrededor del año 1000 d.C.), la esperanza de vida al nacer se situaba probablemente entre los 20 y 30 años. Este promedio no indica que las personas murieran de vejez a los 30, sino que la extrema mortalidad infantil y las enfermedades reducían drásticamente la cifra; quienes sobrevivían a la infancia solían vivir hasta los 40 o 50 años.

El diseño humano tal vez soporte una vida superior a los cien años; no obstante, conviene entender la diferencia entre esperanza de vidaestilo de vida y calidad de vida. Lo ideal es superar la esperanza de vida mediante un estilo y una calidad de vida saludables. De poco sirve alcanzar un siglo de existencia si se permanece postrado en cama o soportando dolores que impiden disfrutar la vida.

El diseño humano contempla la fortaleza necesaria para caminar, en promedio, diez mil metros diarios; incluso hay quienes aseguran que el diseño permite el doble. Las personas que se ejercitan mantienen actividad física, llevan una nutrición balanceada y muestran una actitud positiva ante la vida presentan una mayor propensión a una vejez con calidad.

Por el contrario, las personas sedentarias, aficionadas a la comida rápida, alimentos procesados y postres enriquecidos con carbohidratos, suelen desarrollar un estilo de vida estresado. Quienes presentan rasgos obsesivos, controladores, impulsivos o violentos, así como inestabilidad emocional, hipertensión, obesidad y diabetes a temprana edad, se convierten en candidatos a una calidad de vida con una percepción subjetiva de malestar e infelicidad, aunque superen la esperanza de vida promedio.

El diseño humano exige movimiento; esa es su esencia.