Por David Uriarte /
El estrés postraumático es una de las condiciones emocionales que se descontrolan cuando la vida está o estuvo en riesgo. No hace falta acudir a la guerra entre Rusia y Ucrania; basta con informarse sobre eventos violentos en la ciudad de residencia. Saber de privaciones de la libertad que derivan en desapariciones oax veces en homicidios, notar el vandalismo en diversas colonias o transitar por zonas de alta incidencia delictiva es suficiente. El cerebro no distingue entre la realidad de ser un objetivo de la delincuencia y la ansiedad que genera el exceso de información; ambos terminan por traumatizar la vida y la tranquilidad del individuo.
Una persona sana se levanta cada día pidiendo a cualquier figura —Dios, la Virgen, las autoridades o incluso los delincuentes— que la jornada transcurra con paz social, algo que no siempre sucede, al menos en los últimos quince meses. La salud mental se mina paulatinamente. No todos poseen la resistencia esperada: algunos sufren en silencio o en secreto, mientras que otros hablan abiertamente sobre el estrés que les genera la inseguridad. Las notas informativas en redes sociales, las transmisiones en vivo de hechos violentos, las imágenes imborrables y los comentarios descriptivos alimentan este cuadro.
Aunque no siempre se configure un diagnóstico clínico formal por falta de criterios específicos, el problema central no es la certeza diagnóstica, sino el malestar social que satura las consultas de salud mental. Los pacientes buscan ayuda en la medicina privada o en instituciones públicas como el DIF, IMSS, ISSSTE, IMSS BIENESTAR o el Hospital Civil; en cualquier sitio donde labore un profesional de la salud.
El estrés postraumático impide el descanso. No se limita al insomnio; incluye episodios bruscos y repentinos cargados de sobresaltos, acompañados de pesadillas donde la vivencia se siente real. En ellas, se recrean escenas de crímenes o agresiones directas contra la persona. Si el estrés postraumático toca la puerta de tu conciencia, busca ayuda profesional, prioriza el ejercicio físico y mantén el acercamiento con tu familia.















