Por David Uriarte /
La prueba de fuego es una expresión que designa una situación crítica o decisiva que pone a prueba la resistencia, la validez, la capacidad o la lealtad de una persona, un proyecto o una institución. Gracias a Wikipedia nos ahorramos muchas palabras para resumir en pocas una idea cuya analogía tiene muchas aplicaciones; en este caso, las elecciones del próximo año representan la prueba de fuego para evaluar muchas cosas, entre ellas, la credibilidad del régimen y la fuerza opositora.
Si después de tantos datos, información y conocimiento de temas importantes en el desempeño operativo y político del régimen, la sociedad sigue creyendo en él, entonces ocurren dos cosas: la realidad no le interesa al votante, o le interesa, pero pesa más el interés por el beneficio que recibe.
La prueba de fuego en estos casos siempre es la hora de la elección, la oportunidad de cambiar de riel: las opciones ponen a prueba lo que hay y lo que puede venir; insistir por la vía democrática en conservar más de lo mismo no debe sorprender a nadie, es la misma actitud que prevaleció por siete décadas en México cuando el carro completo era del PRI, después llegó la alternancia y hoy la izquierda es la que domina.
La prueba de fuego para las conciencias de los votantes será la forma legítima de saber el grado o porcentaje de preferencias electorales; la queja deja de ser válida cuando los resultados son la mejor evidencia de lo que quiere la mayoría, en una democracia la mayoría decide, puede equivocarse y aun así mantiene la razón en función de los números.
Si los votantes sienten, piensan o creen que la seguridad es condición alineada con sus expectativas, el sistema de salud satisface sus necesidades, el sistema educativo es competitivo y plataforma de despegue para el futuro inmediato de los hijos, las condiciones económicas familiares derivadas de las fuentes de empleo son garantía de bienestar, sin tocar temas como la deuda externa o temas de corrupción, si a pesar del análisis y las evidencias, los votantes deciden que lo mejor es lo que hay, por algo será.
Hay dos formas de ver los hechos, la inmediatez y el futuro: en la inmediatez el votante mide lo que tiene, lo que hay; en la perspectiva de futuro, piensa en lo que se cocina hoy como preparativo para dejarles a los hijos y los nietos; esta es la verdadera prueba de fuego.















