Por David Uriarte /

El Día Mundial de la Salud Mental se conmemora cada 10 de octubre para crear conciencia sobre los problemas de bienestar emocional y movilizar apoyo a nivel global.

El miedo es parte de la condición humana, hay miedo a la muerte, miedo al dolor, miedo a perder una parte del cuerpo, miedo a la separación, miedo a muchas cosas, y miedo a la locura.

Muchos siguen pensando que solo la locura es el dato objetivo de la pérdida de la salud mental, realmente existen cientos de enfermedades mentales que millones de personas arrastran en el mundo.

Solo por citar algunos de los grupos o clasificaciones de las enfermedades mentales, empecemos con los trastornos del neurodesarrollo, esquizofrenia y otros trastornos psicóticos como el trastorno delirante y el trastorno esquizofreniforme; trastorno bipolar, trastornos depresivos, trastornos de ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo; trastornos relacionados con traumas y factores de estrés, trastornos disociativos, trastorno de síntomas somáticos y trastornos relacionados; trastornos de la conducta alimentaria, trastornos de la excreción, trastornos del sueño-vigilia, disfunciones sexuales, disforia de género; trastornos disruptivos, del control de los impulsos y de la conducta, trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos, trastornos neurocognitivos, trastornos de la personalidad, y trastornos parafílicos.

No todo es Trastorno del Espectro Autista, Trastorno por Déficit de Atención, Esquizofrenia, Depresión, Ansiedad, o Bipolaridad, existen más de trescientas enfermedades mentales registradas o clasificadas por la Organización Mundial de la Salud.

La enfermedad mental tiene diferentes expresiones, algunas manifestaciones son prácticamente imperceptibles a los ojos de los demás, pero con un peso tremendo en la calidad de vida de quien padece cierto trastorno por más raro o poco frecuente que sea su diagnóstico.

Existen tratamientos farmacológicos para trastornos mentales, sin embargo, no hay que olvidar o dejar de lado el concepto de la psicoterapia, entendiendo que ni todo es psicoterapia ni todo es farmacoterapia.

La salud mental tiene dos fuentes: la biológica y el aprendizaje. Un cerebro sano desde la concepción y un cerebro sano desde el aprendizaje en la niñez y la adolescencia, garantiza una sociedad funcional y feliz.

Biología y aprendizaje van de la mano.