MICIUDAD.MX / No se inquiete, el señor Francisco Antonio Castañeda Verduzco, no está infartado ni sufrió un accidente, en todo caso, buscará tomar un curso de Reanimación Cardiopulmonar (RCP), en la benemérita institución. Necesita llegar preparado en caso de arribar al Comité Directivo Estatal del PRI.

Este instituto político vetusto, fuente de inspiración de politólogos y criadero de lideratos temporales, un roble derruido por sus moradores, una referencia de lo que fue y no será, una estructura políticamente caquéxica, con olor a nostalgia, sin embargo, su militancia con verdadera identidad tricolor no quiere pensar en el funeral, piensan en el milagro, en la pócima, en el Mesías que habrá de caminar sobre las aguas pantanosas dejadas por los apóstoles del descrédito.

La tarea del ungido es un premio con sabor a castigo. Premio al dejar constancia de los afectos de quién manda en la entidad; castigo, al ponerlo en una isleta de poder político donde el margen de maniobra es sumamente reducido.

Los que afirman que Tony Castañeda es bueno hasta para vender piedras, tienen razón, pero el asunto no es la oferta sino la demanda, y al parecer pocos quieren seguir comprando piedras preciosas traídas del Oriente de Los Pinos.

Reanimar a un organismo cuyos tejidos y células están fatigadas, cansadas, desprestigiadas, desmotivadas y al punto del colapso, requiere más maña que fuerza. En otras palabras, la reingeniería en todos los procesos operativos y administrativos es lo que puede modificar el dividendo político.

La dinámica propia de una sociedad cansada, frustrada e iracunda es la plantilla que dibuja las líneas de trabajo de cualquier partido. Es este caso, “primero los de adentro”, primero la estructura interna y después “los de afuera”, los militantes, simpatizantes, adherentes e incluso resentidos e incrédulos del PRI. En fin, como afirman en la construcción, a veces sale más barato derrumbar que reconstruir o modificar.

Antonio Castañeda debe reforzar su esquema operativo con gente leal, técnicamente competente e informada, su núcleo de confianza que lo ha mantenido conectado con la sociedad sinaloense.

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