Por David Uriarte /
La película El efecto mariposa retrata la importancia de cualquier hecho, por más insignificante que parezca; cualquier detalle puede cambiar la vida de personas, familias e incluso de la sociedad. Ayer, 28 de enero, parte de la sociedad sinaloense recordó la tragedia de Lamberto Quintero, un suceso que forma parte de la conciencia colectiva: unos vieron la película, otros escucharon el corrido y algunos más inventan historias alrededor de la tragedia; en fin, es parte de la cultura.
El efecto dominó consiste en una serie de eventos en cascada originados por uno principal: se mueve una pieza y esta empuja a las demás. Un hecho de alto impacto provoca cambios en todas las áreas de la vida social, comercial, política o familiar. Ayer ocurrió un suceso lamentable: las balas alcanzaron a dos legisladores, un hombre y una mujer. El tema no radica en el partido afectado, sino en el atentado contra la vida y el alcance de actos delictivos de esta magnitud. La sociedad no deja de sorprenderse ante la forma en que dirimen diferencias quienes se sienten dueños de la verdad y de la voluntad ajena.
Este efecto dominó ocurre porque un evento de tal magnitud afecta las actividades comerciales, académicas, políticas y familiares. Ayer, comercios cerraron sus puertas, consultorios lucieron vacíos tras la cancelación de citas por temor y escuelas suspendieron clases o registraron una baja asistencia considerable. En redes sociales, el intercambio de opiniones posicionó a la política y a sus actores como protagonistas; surgieron posturas polarizadas, comentarios agresivos, temerarios, infundios y denostaciones, todo ello derivado del desborde emocional por la mezcla de frustración, miedo y ansiedad.
Las familias también pagan su cuota de temor e inestabilidad. Los estados de ánimo se desbordan: llanto, irritabilidad, insomnio, ansiedad y cambios de peso representan datos inequívocos del efecto dominó. Estos hechos, aunque no toquen físicamente a la persona, invaden y derriban cualquier estado de ánimo, por más estable que parezca.
Una situación afecta a la otra. Las redes sociales inundan la conciencia social como un virus que se expande por el viento; en minutos, las noticias de magnitud catastrófica dan la vuelta al mundo y surgen las preguntas.
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