Por David Uriarte

La seguridad de una familia puede terminar abruptamente al impactar un bache de dimensiones críticas. Las consecuencias de estos desperfectos varían drásticamente entre las calles urbanas y las carreteras estatales o federales, sean estas libres o de cuota. El peligro real reside en la combinación de tres factores: velocidad, peso del vehículo y profundidad de la excavación en el asfalto.

Específicamente, un bache de alta peligrosidad se localiza en el Libramiento Benito Juárez, conocido como “La Costerita”, en Culiacán. El desperfecto se ubica exactamente debajo del puente que conecta con el residencial La Primavera, en un tramo que funciona como periférico sur para enlazar la carretera México 15 con zonas industriales y residenciales. Operadores de servicios de grúas señalan que este bache surgió tras las lluvias de hace dos semanas. El daño genera desde ponchaduras de neumáticos hasta roturas de cárter y averías graves en la suspensión, lo que obliga a conductores, familias en tránsito y transportistas a solicitar remolques constantes, con el consecuente retraso en sus destinos.

El riesgo para la integridad física es mayúsculo. Más allá de quién deba realizar la reparación —sea la autoridad federal o la municipal—, la profundidad del bache en una vía de alta velocidad como “La Costerita” aumenta la posibilidad de volcaduras y lesiones graves para los ocupantes. El término baches cobró relevancia en la opinión pública local durante la administración de Jesús Estrada Ferreiro, quien en su momento declaró: “Culiacán es muy grande, vete por donde no hay baches para que veas que no hay baches”.

A pesar del tono anecdótico de tales declaraciones, la realidad técnica es preocupante. La seguridad vial depende de la armonía entre las condiciones del camino, el estado del vehículo y la prudencia al conducir, especialmente en el control de la velocidad. Históricamente, la mezcla de imprudencia y mal estado de las vías ha cobrado miles de vidas. En este contexto, el “megabache” de la prolongación Benito Juárez representa una amenaza activa para quienes transitan por el sur de la capital.