Por David Uriarte /
En todas las materias predomina la ignorancia sobre el conocimiento. La sociedad, por lo general, se entera de los sucesos a través de las redes sociales y los medios convencionales como la radio y la televisión.
Los portales de noticias adquieren relevancia por su dinamismo, pues informan en tiempo real tanto de lo que ocurre en Medio Oriente como en Estados Unidos, Rusia, Ucrania, México o Sinaloa.
Desde julio de 2024, México entró en una dinámica informativa cuyo epicentro fue Culiacán; dos meses después, los hechos delictivos iniciaron una carrera cuya evidencia se mide en dos apartados: la presencia institucional y los resultados estadísticos.
La operatividad recae en dependencias como la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana —encabezada por García Harfuch—, la Defensa Nacional, la Marina, la Guardia Nacional, la Fiscalía General de la República y las autoridades locales.
Sus indicadores reflejan el impacto de las acciones: han detenido a poco más de dos mil personas relacionadas con distintos delitos y recuperado tres mil setecientos noventa vehículos con reporte de robo.
Asimismo, las autoridades aseguraron dos mil quinientos setenta y cinco vehículos, cuatro mil cuatrocientas cincuenta y tres armas, trescientos cuarenta y ocho kilos de fentanilo y mil quinientos ochenta y tres toneladas de precursores químicos, además de marihuana, amapola y cocaína. El decomiso incluye también áreas de almacenamiento, laboratorios, inmuebles y sistemas de videovigilancia irregulares.
El valor de lo incautado asciende aproximadamente a trece mil millones de pesos, cifra que marca un antes y un después en la estrategia de seguridad.
Estas acciones relevantes han impactado a la sociedad con episodios de violencia; una realidad que no se puede ocultar ni se busca sobredimensionar, sino describir con la precisión que los datos oficiales permiten.
Ante este panorama, surgen interrogantes en la mente de los ciudadanos que viven para contarlo: ¿Qué hubiera pasado si las fuerzas federales no llegan a la ciudad después de septiembre de 2024? ¿Realmente han funcionado como un factor disuasivo para la delincuencia? ¿En cuánto tiempo regresará la calma a la ciudad? ¿Cuáles son los resultados de los retenes que las fuerzas federales establecen en puntos estratégicos, como puentes o arterias principales?
Mientras las respuestas llegan, las instituciones encargadas de la seguridad pública mantienen la búsqueda de mecanismos para erradicar la inseguridad.
La complejidad del escenario exige no sólo el despliegue de fuerza, sino la efectividad de una estrategia que logre devolver la tranquilidad a la población sinaloense.













