Por David Uriarte /
La construcción de un diamante implica temperaturas que superan los mil grados Celsius; el valor y la belleza de esta piedra se ocultan en un enorme esfuerzo calórico. La analogía describe un proceso difícil para llegar a convertirse en piedra preciosa. Algo similar ocurre en México: hay muchos diamantes en proceso, muchas personas bajo el fuego y la mirada social, políticos que tendrán que soportar las temperaturas del escrutinio de las autoridades y la sociedad.
No todas las piedras que emergen del magma volcánico terminan como diamantes; más del noventa y nueve por ciento termina como escoria. Ese porcentaje diminuto solo se produce en ciertas condiciones para llegar, después de todo un proceso, a convertirse en piedra preciosa. Muchas personas de la vida política no soportarán las altas temperaturas que exige transitar por donde hay tráfico de influencias o dinero fácil; todas ellas quedarán en el camino, esparcidas como la escoria que emerge del hierro fundido o el magma expulsado.
Conviene recordar que no se trata de ideologías políticas, sino de personas cuya moral y conducta resiste cualquier oferta que rebase la ley, la justicia, la prudencia y la honestidad. Poco a poco la sociedad conocerá estos diamantes en proceso: jóvenes y no tan jóvenes que recorren el camino del servicio público, hombres y mujeres vacunados contra la corrupción, protegidos por el antibiótico de la honestidad, alimentados con el suero de la honorabilidad, alejados de conductas delictivas y ejemplo de la verdadera vocación de servicio.
Estos diamantes en proceso tendrán que modificar la definición social de política. La política no puede reducirse a una frase que denigra la esencia del servicio público y el manejo de los recursos de los contribuyentes. Deben existir muchos diamantes en proceso que sustituyan la joyería de fantasía o utilería que brilla mientras llega la corrosión de la corrupción y la impunidad.
Llegará el momento en que la sociedad elija entre un diamante y otro para tenerlos como representantes y administradores de los bienes públicos que construye el esfuerzo tributario. Urge intensificar el fuego en la cocción de los diamantes en proceso.















