Por David Uriarte /
El 24 de septiembre se conmemora el Día Mundial de Investigación contra el Cáncer para crear conciencia sobre la importancia de apoyar a la ciencia y aumentar la supervivencia de los pacientes.
Todas las familias ven de manera directa o indirecta el paso de la sombra de una enfermedad llamada cáncer. La ciencia no ha podido cantar victoria como en otras enfermedades, donde el tratamiento es definitivo o, por lo menos, asegura el control de la enfermedad.
El cáncer tiene múltiples expresiones, desde aquellas donde el diagnóstico fue oportuno y el tratamiento representó la cura definitiva, como algunos tipos de cáncer de piel, hasta aquellos donde la muerte aparece a los meses del diagnóstico, como algunos pacientes con cáncer de páncreas.
La agresividad del cáncer a la vida va de la mano con la agresividad a la economía. Hay tratamientos médicos, farmacológicos o quirúrgicos prácticamente inalcanzables para el bolsillo de la mayoría de las familias.
Una observación frecuente a esta enfermedad es que, a veces, deja desgastada a la familia en el tema del dinero, las emociones y la pérdida irreparable del familiar.
No hay enfermedades buenas, pero no es lo mismo una dermatitis del pañal que el tumor de Wilms o nefroblastoma; es el cáncer de riñón más común en la infancia y afecta principalmente a niños entre los 3 y 4 años de edad. Tampoco es lo mismo una gastroenteritis que un cáncer de mama, el cáncer más frecuente en las mujeres a nivel mundial y, en México, es el cáncer de mama.
Hay familias que literalmente han quedado en la calle por los altos costos en el tratamiento de algunos tipos de cáncer. Cuando la recuperación es total, no importa, pero cuando el pronóstico, a pesar del tratamiento, es tétrico, las cosas cambian: pierden el dinero y pierden la esperanza de recuperar al familiar.
Lo seguro es la muerte, pero cuando el cáncer aparece, trae una premonición inquietante, un aviso desesperado de un posible desenlace anticipado. Incluso cuando el cáncer se supera de manera definitiva, siempre existe el pensamiento de una posible recidiva o recurrencia; esta inquietud mantiene a la persona sobreviviente de cáncer y a su familia en alerta.
Existen estudios para diagnósticos tempranos de cáncer; también existen tratamientos innovadores. Sin embargo, hablar de cáncer pone en alerta a cualquiera, tenga o no dinero; a veces, la palabra es la imagen de la muerte.















