Por David Uriarte /
El Colegio de Notarios Públicos de Culiacán A.C., en el marco del Día Internacional del Notariado, (también conocido como el Día del Notariado Latino), que se celebra cada 2 de octubre, reconoció la trayectoria notarial de Enrique Ibarra Rico, Francisco Xavier García Félix y Manuel Díaz Salazar.
Me encontré al notario Enrique Ibarra Rico, un profesor que duró 36 años impartiendo clase en la Escuela Libre de Derecho de Sinaloa, un profesional del derecho notarial, un notario que aprendió sus primeros pasos en la oficina de su padre, quien también fue notario.
De manera oficial, Enrique Ibarra empezó el ejercicio notarial en Culiacán desde 1986. El Fiat notarial (también llamado patente notarial), como autorización oficial que otorga el Poder Ejecutivo de un estado o entidad federativa a un abogado, es el número 132.
Miguel Ángel Amador Rodríguez, presidente del Colegio de Notarios Públicos de Culiacán, se encargó de organizar el evento de premiación, no sin antes consultar con los agremiados los méritos de los galardonados.
Los tres notarios son contemporáneos. Esto no significa que son los de mayor edad, simplemente son cuestiones del destino: los tres se conocen desde los tiempos de los estudios de primaria y secundaria.
La ceremonia de entrega del reconocimiento tuvo como invitados a representantes del Poder Ejecutivo y Legislativo. Enrique Ibarra Rico tiene sus raíces en el norteño municipio de El Fuerte, aunque su residencia siempre ha sido la capital del estado de Sinaloa.
El recorrido profesional de Enrique fue precisamente en el despacho de su padre; después, realizó estudios de posgrado en la Ciudad de México, incursionó en el servicio público, específicamente en la Reforma Agraria; finalmente, la tierra y los intereses familiares lo llamaron para terminar su desarrollo profesional en Culiacán.
Es fácil entablar conversación con Enrique Ibarra Rico: mucha experiencia, muchas anécdotas, conocedor del viejo Culiacán y su sociedad. Sabe dónde vivieron las viejas familias, sobre todo las del primer cuadro de la ciudad.
Enrique es asesor de muchas firmas importantes, experto en su tema, que domina desde antes de haber obtenido el Fiat. Su paso por la Escuela Libre de Derecho fue un tributo que representa poco de lo mucho que ha recibido. Sus alumnos lo recuerdan como un maestro que los enseñó desde su práctica notarial.















