Por David Uriarte /
Cada 4 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Obesidad para sensibilizar sobre el impacto de esta enfermedad y promover acciones para su prevención y tratamiento; esta es la postura de la Organización Panamericana de la Salud.
Por su parte, la Secretaría de Salud en México define la obesidad como una enfermedad crónica y progresiva, en la cual el individuo acumula una cantidad excesiva de grasa corporal que perjudica su salud.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) 2018-2019, el sobrepeso y la obesidad afectan a más del 75 por ciento de los adultos y al 35.6 por ciento de la población infantil en el país.
El sedentarismo, los patrones alimenticios poco saludables, la falta de sueño y los altos niveles de estrés constituyen factores que incrementan el riesgo de padecer este trastorno.
La promoción de la salud representa la mejor herramienta para prevenir, detectar y atender a tiempo casi cualquier padecimiento. Fomentar un estilo de vida saludable va más allá de mantener el peso ideal; implica dormir lo suficiente, diferenciar una dieta hiperproteica de una hipercalórica y revisar los parámetros clínicos periódicamente según la edad.
La salud mental es un factor determinante, pues la ansiedad influye directamente en la conducta alimentaria, tanto en la anorexia como en los atracones; actualmente, los trastornos de la conducta alimentaria como enfermedad mental permanecen subdiagnosticados.
Una combinación de factores culturales y personales origina la obesidad, afección que coloca al borde de otras patologías a siete de cada diez personas en México.
No todo se resuelve con ejercicio, con el sufrimiento por dejar de comer, ni mediante el consumo de pastillas para inhibir el hambre o el sometimiento a dietas rigurosas y peligrosas.
Tampoco la cirugía bariátrica representa la panacea universal para este problema. El tratamiento constituye un “cóctel” definido para cada paciente; la edad, el sexo, las condiciones glandulares, los hábitos dietéticos, las tensiones emocionales y las comorbilidades son factores que personalizan el abordaje médico. En otras palabras, la atención debe ser un “traje a la medida”.
¿Cuánto pesas y cuánto mides?













