Por David Uriarte / 

¿Qué son los alucines? Son personas que desean tener un estilo de vida de “clase alta”, con lujos y excesos, pero cuyas condiciones económicas no se los permiten.

Son muchos los factores de riesgo para terminar como víctimas en una ola de violencia que se extiende en el tiempo, forman parte de la cultura y amenaza con permear la conducta de las siguientes generaciones si no se le pone un alto.

Nada puede detenerse si no hay conciencia. Si los actores no se dan cuenta de su forma de ser y comportarse, las generaciones implicadas normalizan ciertas conductas, mientras el resto de la sociedad observa esperando resultados… resultados que ya están a la vista.

Muchas de las víctimas mortales de la crisis violenta que enfrenta la sociedad no debieron irse: debieron permanecer en las aulas educativas, en sus trabajos, con sus familias. Pero la aspiración a ser otros u otras los llevó a un destino inesperado.
Los alucines no esperan terminar sus vidas de manera violenta y prematura. Sueñan y fantasean despiertos, pero dejan dolor y sufrimiento a sus familias cuando los sorprende la muerte.

Los alucines presentan rasgos de personalidad múltiple: algunos exhiben un narcisismo evidente; otros tienen una personalidad límite —es decir, son tan intensos que terminan donde nunca imaginaron—; viven al límite de la realidad. Algunos son sumamente impulsivos, incapaces de controlar su ira, con consecuencias catastróficas que nadie quisiera… mucho menos su propia familia.

Los padres alucines venden una imagen falsa a sus hijos, un ejemplo riesgoso. De alguna manera mantienen engañada a su familia en las primeras etapas de sus conductas de imitación, pero finalmente tanto la familia como la sociedad se dan cuenta de su fanfarronería.

El mayor riesgo de los padres alucines es la imitación. A veces, el padre llega a un lugar muy concurrido con una imitación barata de una realidad imaginada, y detrás de él viene su hijo o su hija de la misma manera, imitando un estilo de vida que no les pertenece. Son actores de la película barata de sus propias fantasías. Estas son las familias alucines.

Muchos adolescentes y jóvenes sueñan con encarnar la vida de sus “héroes”: jóvenes líderes en el mundo del crimen y el narcotráfico. Todos quieren tener lo que el otro tiene, pero pocos —y a veces nadie— lo logran. Lo que sí logran es un destino de sufrimiento cuando las consecuencias los alcanzan en una carrera sin sentido.