Por David Uriarte /
Resulta imposible ocultar las consecuencias funestas de una crisis donde la violencia derribó esperanzas, arruinó economías y marcó con miedo a miles de personas que apenas transitan el camino de la recuperación emocional. El conflicto dejó familias desplazadas, locales vacíos y una ola de depresión social que sana paulatinamente.
Hoy, las estadísticas reflejan una realidad distinta. Las predicciones que auguraban una recuperación de diez años se desvanecen ante un avance paulatino que se perfila hacia los dos años. A tres meses de cumplirse el segundo aniversario de esta odisea social, y a cinco meses de ‘declarada la guerra’ entre grupos criminales, Culiacán despierta.
La vida comercial recobra fuerza y la vida social manifiesta una renovada confianza colectiva. El ámbito deportivo destaca como ejemplo de mentalidad positiva: miles de personas abarrotan instalaciones, parques públicos, gimnasios, ciclovías y puntos de reunión donde ciclistas y motociclistas exhiben sus habilidades. Playas y balnearios lucen repletos de turistas locales; son muestras claras de una sociedad que retoma su cotidianidad.
Culiacán es una ciudad que renace y respira a través de los vasos comunicantes de la confianza. Aquí, las familias resilientes dejan de lado el estrés para disipar penas y miedos, mimetizándose con la seguridad que la ciudad inspira nuevamente.
Más allá de posturas ideológicas, la realidad es palpable al visitar los centros comerciales, restaurantes, parques, el primer cuadro de la ciudad, el mercado de abastos, los campos deportivos y los puestos de comida. Lugares que hace meses lucían en soledad, hoy evidencian un renacimiento.
Una ciudad que renace es, en esencia, una sociedad que confía; son familias que superan el encierro, la ansiedad y las secuelas emocionales de la experiencia colectiva reciente. Culiacán recupera su lugar como referente económico, turístico, académico y social. La capacidad resiliente de su gente y esa casta de campeones —donde la inconformidad funge como combustible— no dejan lugar a dudas sobre su fortaleza.
















