Por David Uriarte / 

El pasado miércoles 25 de marzo, el Papa León XIV recibió en audiencia privada a Monseñor Kevin Vann, Obispo de Orange en California, a sus obispos auxiliares y a una pequeña delegación de dicha diócesis. Entre los asistentes se encontraba el padre David Moreno, secretario del obispo Vann y vicecanciller de la Diócesis de Orange. Ante esto, muchos podrían preguntarse: ¿qué relevancia tiene este encuentro? Lo que gran parte de la audiencia desconoce es que el padre David Moreno es originario de Culiacán, Sinaloa, específicamente del barrio Ignacio Ramírez, a media cuadra del estadio de los Tomateros.

En tiempos difíciles, resulta necesario reconocer las ventanas de oportunidad para cualquier sociedad que aspira a vivir en paz. Una de ellas es la fe; independientemente de la creencia, lo fundamental radica en la esperanza y el remanso de paz que surge al invocar a un ser supremo, con el debido respeto a los agnósticos o a cualquier pensamiento divergente.

El motivo de la visita a la Santa Sede deriva del compromiso de la Diócesis de Orange para apoyar al Centro de Alta Formación Laudato Si’ y al Borgo Laudato Si’. Durante su encuentro con el Pontífice, el padre David Moreno reiteró su petición para que continuara orando por la paz en Sinaloa y en Culiacán, por ser su tierra natal. El Papa recibió con agrado la solicitud y lo conminó a promover los valores para que su comunidad encuentre pronto la paz y el bienestar que tanto necesita.

Así como existen excelentes estudiantes que posicionan a Sinaloa en las olimpiadas de matemáticas y ciencias, deportistas destacados y jóvenes talentosos que representan una cultura del esfuerzo intelectual, también hay ciudadanos que recorren el mundo representando ideales que trascienden la religiosidad. Se trata de una fe inscrita en lo terrenal, en la búsqueda del bien universal llamado felicidad.

Hoy se conjugan circunstancias significativas para los sinaloenses y para los creyentes católicos: las condiciones difíciles que persisten desde hace más de un año y la Semana Santa, un espacio de reflexión para analizar lo que hemos construido y dejar de buscar culpables para encontrar soluciones.

Enviamos un saludo al visitante frecuente de la Santa Sede, el padre David Moreno.