Por David Uriarte /

Existen diversas opciones para observar uno de los paisajes sinaloenses que suelen pasar inadvertidos para quienes viven absortos en los quehaceres cotidianos. Una alternativa consiste en recorrer los parques o arboledas donde las amapas ofrecen su espectáculo, pintoresco y gratuito, gracias a las abundantes lluvias invernales.

Otra posibilidad es observarlas desde el cielo con un dron o subir a los cerros para apreciar la vista desde las alturas; esta ruta queda reservada para los conocedores, los amantes de la naturaleza y quienes evitan las noticias catastrofistas que predominan en la entidad desde hace más de un año.

Es posible que tengan razón quienes afirman que parte de la cultura y la economía local derivan del narcotráfico y sus consecuencias; sin embargo, Sinaloa trasciende las actividades ilícitas.

La vocación de esta tierra funciona como un lienzo donde pinceladas cíclicas estructuran paisajes divinos para quienes se permiten un momento de contemplación. Hoy, el protagonismo pertenece a las amapas silvestres, aunque las áreas urbanas también regalan un paisaje colorido donde las buganvilias y otras plantas de ornato se convierten en arte visual para el alma que busca tranquilidad.

Naturaleza y Conciencia

Los expertos aseguran con firmeza que la época lluviosa actual provoca este reverdecimiento y la floración espectacular de los cerros, los cuales vigilan, como guardianes comprometidos, a la ciudad y a su gente.

Parece que los taladores han pactado una tregua y la leña puede esperar; estas semanas ofrecen un verdadero despliegue visual para quienes se dan el tiempo de asistir. El boleto no tiene costo: solo hace falta salir, observar, disfrutar y resguardar en la memoria la dinámica del paisaje.

La naturaleza genera efectos psicológicos terapéuticos:

  • Induce a la abstracción y al pensamiento creativo.
  • Permite dimensionar lo sublime de la vida.
  • Supera la frialdad de una pantalla o la lectura técnica de un libro que describe de forma explícita el contexto científico y biológico de la flora.

La flor de amapa representa una invitación y un mensaje que solo los humanos pueden descifrar; es una lección biológica del universo con un significado profundamente personal.