Por David Uriarte

El análisis obedece a una lógica evidente cuando de carencias se trata. En este caso, la carencia o estrechez económica obliga a muchas personas a buscar la manera de superar la dificultad de la mejor forma posible.

Desde hace días la canasta básica sufre el golpe de la inflación; los mexicanos encuentran, un día sí y otro también, novedades que castigan el bolsillo.

Los transportistas y agricultores enfrentan un alza significativa en el costo del diésel; los propietarios de transporte urbano, particular y de plataforma ven reducidas sus ganancias con el alza paulatina de la gasolina.

La recomendación lógica en estos días para los usuarios del transporte público es el uso de bicicleta mecánica o eléctrica, aunque hay tramos y distancias imposibles de cubrir con este medio de transporte.

Las familias encuentran en la alimentación otro tramo difícil de transitar con su economía lastimada; frutas y verduras empiezan a dispararse como nunca antes. Aquí no aplica el principio de –échales más agua a los frijoles-: niños, jóvenes y adultos necesitan alimentarse de manera integral, privilegiando la nutrición sana.

Ninguna recomendación puede sustituir la necesidad básica y prioritaria de la alimentación. El cuello de botella se presenta en la escalada de precios; los economistas lo llaman inflación subyacente, ese aumento paulatino en los precios de los artículos de primera necesidad que, poco a poco, termina golpeando de manera contundente la economía familiar.

Lo que está poniendo los puntos sobre las íes es el tema del alza en la tortilla, una amenaza latente de los industriales de la masa y la tortilla en México.

El gobierno ya se pronunció en contra de esa intención; lo que sigue es ver si en la práctica se logra contener el aumento del precio.

La recomendación seria para los mexicanos, ante el supuesto incremento en la tortilla, es dejar de comerla, dejar de consumir ese producto del maíz.

La recomendación tiene un sustento serio, con bases científicas y respaldada en evidencias: en un país donde la prevalencia de la diabetes supera el diez por ciento de la población general, un poco más de quince millones de mexicanos padecen esta enfermedad, y otros tantos presentan enfermedades asociadas como hipertensión y obesidad.

Dejar de consumir tortilla es dejar de consumir maíz, su almidón y sus carbohidratos.

Piénsale.