Por David Uriarte

Crisis significa problemas, aunque se intente rediseñar su significado bajo el argumento de que son ventanas de oportunidad, lecciones de vida o fuentes de fortaleza. En realidad, estos paradigmas buscan la superación emocional ante el estado de ánimo que derivan los conflictos.

De manera específica, la crisis económica que desató la ola de violencia en Culiacán hace poco más de año y medio mantiene en la lona a muchos comerciantes; el desempleo creció y algunas actividades prácticamente desaparecieron. Esto ocurre sin profundizar en el campo, donde los agricultores arrastran serios problemas en la siembra, el cultivo y la comercialización de granos.

La extinción de giros comerciales resulta evidente. No es novedad caminar por las principales calles y observar letreros de “se vende” o “se renta”, o simplemente ver cortinas abajo como signo de la crisis. ¿Dónde cabe entonces el concepto de lo paradójico? En los giros comerciales que resisten e incluso incrementan sus ventas, según demuestran estudios económicos de la banca comercial e instituciones universitarias.

Resulta sorprendente escuchar a propietarios de empresas que afirman una recuperación de la actividad comercial, mientras otros hablan de un incremento discreto en las ventas en comparación con el año pasado.

Las estadísticas oficiales también reportan una disminución en dos rubros: homicidios dolosos y robo de vehículos. La convergencia de estas dos variables —el incremento paradójico de las ventas y la disminución de los delitos de alto impacto— constituye un signo alentador para Sinaloa, específicamente para Culiacán.

Sectores como alimentos, ropa, calzado, artículos escolares, equipo de cómputo, comunicación, combustibles, transporte y refacciones usadas presentan este efecto paradójico.

Primero lograron mantenerse y ahora experimentan una recuperación progresiva con tendencia al alza.

La alimentación, el transporte y la seguridad son condiciones necesarias para la sobrevivencia social; hoy, Culiacán vive un respiro bajo este efecto paradójico de la crisis.

Mientras unos negocios desaparecieron, otros lograron sobrevivir.