La ceremonia inaugural combinó símbolos indígenas, artistas latinos y mensajes en tres idiomas, sin la presencia de los presidentes de los tres países anfitriones


El sonido de una caracola marina, instrumento prehispánico usado tanto para invocar la lluvia como para anunciar la guerra, marcó el inicio de la ceremonia inaugural de la Copa del Mundo 2026 en México, la primera edición del torneo organizada conjuntamente por Estados Unidos, México y Canadá. El evento, realizado en el antiguo Estadio Azteca —hoy con nombre comercial de un banco—, no contó con la presencia de los presidentes de ninguno de los tres países anfitriones y combinó elementos decorativos prehispánicos con discursos en español, inglés y mixteco.

La cantante oaxaqueña Lila Downs ofició como maestra de ceremonias y dio la bienvenida en los tres idiomas, mientras bailarines con tocados de plumas y trajes dorados —con cabezas en forma de esfera— rodeaban un escenario escalonado al centro del campo, diseñado como una referencia a las pirámides prehispánicas con un acabado de estética cyberpunk. En ese escenario se presentaron Maná, el venezolano Dany Ocean y J Balvin, quien interpretó parte de su repertorio en inglés con el tema I Like it like that.

Shakira cerró el espectáculo junto al artista nigeriano Burna Boy con una mezcla de géneros que incluyó fragmentos de Waka Waka y Dai Dai, en lo que constituye su cuarta participación como artista en una ceremonia mundialista. Previo al partido inaugural, Alejandro Fernández interpretó el himno nacional mexicano, número que recibió la mayor respuesta del público presente en las gradas.

En cuanto al contenido musical, J Balvin dedicó parte de su intervención a mencionar nacionalidades de mujeres de distintos países latinoamericanos, mientras Shakira optó por enumerar nombres de futbolistas históricos como Pelé, Maradona, Maldini, Romario y Cristiano Ronaldo en su canción oficial para el torneo.

El antiguo Estadio Azteca es el único recinto que ha albergado tres copas del mundo: la tercera obtenida por Pelé, el gol de Diego Maradona con la mano ante Inglaterra y, en esta edición, lo que se prevé como la despedida mundialista de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. El recinto también es reconocido como el lugar donde se popularizó “la ola”, celebración originada en Los Ángeles y replicada globalmente durante el partido inaugural de México 86 entre Italia y Bulgaria.