Por David Uriarte / 

Ayer fue un día de emociones encontradas: muchos consternados, otros angustiados, otros festejando, y unos cuantos analizando los procesos legales que mantiene Estados Unidos en contra de algunos mexicanos con funciones distintas, casi todos ligados a la actividad política, legislativa, administrativa, e incluso algunos exfuncionarios públicos. Esas emociones encontradas se derivan de las distintas ópticas que habitan en la mente de cuatro grupos: los aficionados del régimen, por decirlo de alguna manera; los opositores del régimen; los intelectuales de la política, y los ignorantes de la política, pero voceros de la conciencia ajena.

No es fácil asimilar la verdadera dimensión o los alcances de las estrategias jurídicas y políticas de los estadounidenses. El régimen de Donald Trump se caracteriza por acciones radicales, espectaculares y mediáticas; solo hay que ver su protagonismo en el caso de Venezuela con Nicolás Maduro, su postura en la guerra de Rusia y Ucrania, y su intervención en el conflicto del Medio Oriente, específicamente en el caso del estrecho de Ormuz, en las costas de Irán y Omán.

Las emociones encontradas también se derivan de las especulaciones a bote pronto de quienes piensan con la emoción, la simpatía o la animadversión del caso; es decir, si el implicado les cae bien lo defienden, y si les cae mal lo denostan. Dejan escurrir su ideología o creencia por encima del análisis y la razón política o jurídica. Esto ocurre cuando se desconocen los verdaderos motivos y fundamentos de las acciones emprendidas por el gobierno americano en contra de los implicados, según la información difundida por agencias nacionales e internacionales el día de ayer.

A pesar de las emociones, la incertidumbre es lo único cierto hasta hoy; todo lo demás son supuestos o especulaciones. Hay desesperados que ya pusieron nombre y fecha a los supuestos cambios o acciones legales esperadas. Emociones encontradas también deben experimentar los implicados en la famosa lista difundida ayer: lo cierto y la verdad solo la conocen ellos; lo demás siguen siendo supuestos, unos muy acertados y otros fantasiosos, algunos cargados de mala fe. Emociones encontradas viven los interesados en las políticas públicas y los distintos grupos que han polarizado y radicalizado sus posturas ideológicas.