Por David Uriarte /
Los únicos que no aprenden de la experiencia son los retrasados mentales y los sociópatas. El trastorno del neurodesarrollo, según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, es un grupo de afecciones con inicio en el periodo de desarrollo infantil que afectan la función cerebral y generan deficiencias en el funcionamiento personal, social, académico o laboral.
La sociopatía tiene dos componentes, uno biológico y otro de aprendizaje; el biológico se relaciona con una deficiencia en la corteza prefrontal, y el contexto sociofamiliar tiene que ver con aprendizajes subculturales.
Desde la perspectiva psicológica, los políticos deben aprender, como cualquier persona neurofuncional, de la experiencia; si no tienen experiencia, entonces el aprendizaje les dará elementos suficientes para normar conductas, actitudes y prácticas para cumplir con los objetivos o encargos asignados.
Por fin, Sinaloa parece redireccionar su ruta política y administrativa en el servicio público. La administración del gobierno entra en la recta final y llega en el momento de preparar dos temas importantes: el informe de gobierno y la preparación para el relevo sexenal.
Mucho que aprender de las experiencias ajenas, desde los signos de la federación hasta los síntomas de los sinaloenses: una federación raspada por los acontecimientos partidistas y una sociedad con múltiples escoriaciones, producto de los acontecimientos conocidos internacionalmente.
Por fin se tranquilizan las aguas; falta que se asienten. Todo será un proceso donde el tiempo juega en contra de todos: en contra de la federación, al tener que hacer la limpieza correspondiente; en contra del estado, al hacer ajustes, ni tan flojos que se despedace la gobernabilidad, ni tan apretados que se destruyan esperanzas sociales.
La prudencia será la mejor compañía o consejera. Las escoriaciones no son solamente sociales; también tocaron al partido en el poder, a la estructura político-administrativa del gobierno que termina en un año más o menos.
El reto mayúsculo es de la oposición. Si aprenden a sumar, construirán un andamiaje fuerte para la contienda; si persisten en privilegiar los egos personales, la división predice la fractura de una fortaleza sumamente incipiente.
Se aprende de la experiencia si hay prudencia y buen juicio; de lo contrario, los raspones sociales serán hematomas que van a desfigurar el futuro.













