Por David Uriarte /
Las ciudades medianas como Culiacán, a diferencia de ciudades grandes como Monterrey, Guadalajara, Puebla o la Ciudad de México y su zona conurbada, tienen una dinámica diferente. No es lo mismo una ciudad de un millón de habitantes que ciudades de cinco o siete millones. Si los comisarios y los síndicos a veces no logran una gobernanza adecuada, imaginemos ciudades con seiscientas o setecientas colonias, privadas o barrios que requieren servicios públicos.
Es fácil imaginar qué pasaría si el camión recolector de basura deja de pasar una semana, si el drenaje de una colonia colapsa, si el servicio de agua potable se suspende por tres, cinco o más días, y no se diga si el fluido eléctrico deja de funcionar. Solo de imaginarlo: ¿Cómo sería la calidad del sueño a temperaturas que superan los cuarenta grados centígrados? ¿Qué pasaría con los niños y los ancianos?
No sufre con los hijos el que no tiene hijos, no sufre con la pareja el que no tiene pareja, no sufre con el trabajo el que no tiene trabajo, y no sufre con el funcionamiento de los servicios públicos municipales el que no es responsable de los mismos. Es posible que servidores públicos como los presidentes municipales y gobernadores lleguen a tener momentos de aflicción, momentos en que desearían no haber asumido la responsabilidad. No todo es miel sobre hojuelas en la administración pública.
Soportar los reclamos legítimos de una sociedad que siente que le han quedado a deber, administración tras administración, promesa sobre promesa, llega el momento en que cualquier persona se abruma por no poder resolver temas de su responsabilidad: temas fáciles de entender, pero difíciles de operar con éxito, si por éxito entendemos el cumplimiento de las demandas y las expectativas legítimas de la ciudadanía.
No hay duda de la importancia de operar los servicios públicos, desde la limpieza hasta el agua potable, con reclamos específicos de cada lugar o colonia cuyas características son únicas. Sin embargo, el tema que a cualquier presidente municipal produce insomnio es la seguridad pública: todos los días, con un ritual casi religioso, la mesa de seguridad reúne a todas las instituciones encargadas de la paz y la seguridad para tejer estrategias operativas.
Si tú fueras presidente municipal, ¿qué harías?













