Por David Uriarte /
Siempre existen temas de interés nacional; la diferencia radica en la frecuencia con la que se acumulan. Todos los gobiernos enfrentan tensiones sociales. Las nuevas generaciones no conocieron los hechos del 2 de octubre de 1968, sino solo la historia y algunas experiencias de quienes aún respiran como testigos de aquella masacre estudiantil.
Cuando los asuntos de alto impacto dan tregua por meses o años, resulta más fácil sortear la percepción social; en cambio, cuando los problemas se apilan, la efervescencia y la tensión social se desbordan en las calles y en las redes sociales.
Mientras muchos mexicanos esperan con pasión el mundial de fútbol, y aficionados y fanáticos deshojan la margarita en una cuenta regresiva hacia la esperada inauguración, diversos eventos aislados pero significativos recorren la geografía del país y buscan concentrarse en la Ciudad de México, con el riesgo inherente de opacar la fiesta nacional.
Las manifestaciones de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), el movimiento magisterial disidente, mantienen la presión sobre el gobierno federal.
Los manifestantes rechazan el acercamiento tanto con la Secretaría de Gobernación como con la Secretaría de Educación Pública; su exigencia es que la presidenta los reciba y escuche directamente.
Ambas partes han radicalizado su postura, lo que polariza la situación, aumenta la tensión en las negociaciones y contribuye a la efervescencia nacional.
Por su parte, los agricultores del país también expresan sus demandas y aprovechan la mirada internacional sobre México para manifestar nuevamente su inconformidad en las principales ciudades.
Asimismo, organismos intermedios como la CONCANACO alzan la voz ante la ola de violencia y los atracos a sus comercios; cuantifican las pérdidas y se respaldan en el temor colectivo de sus agremiados.
Algo similar ocurre con los transportistas de carga, quienes ya no soportan los robos en carretera ni la lamentable pérdida de vidas humanas cuando los choferes se resisten o, simplemente, cuando les toca pagar con su vida la cuota más alta del crimen.
En el plano internacional, la relación con Estados Unidos y sus peticiones específicas al gobierno de México mantienen un clima políticamente tenso. El desenlace de esta situación aún no es claro ni favorable para los implicados, pero esta trama concluirá este año. Por si fuera poco, las elecciones recientes en el estado de Coahuila avivan aún más la efervescencia nacional.















