Por David Uriarte /

La forma es consecuencia de la matriz, hay una matriz biológica y una psicológica, es decir, somos lo que somos gracias a los genes y gracias a los aprendizajes. Entre el instinto y el juicio se construye la calidad humana.

El instinto primitivo de conservación se pasea en el cerebro humano hasta la muerte, excepto que exista un disturbio mental que induzca la autoagresión como el suicidio.

El instinto primitivo de reproducción despierta en la adolescencia tras la marea hormonal propia de la especie humana, persiste en la madurez en busca de la recompensa erótica que paga con billetes de placer. Entrada la vejez, los reductos del instinto reproductivo son rescoldos de placer extraídos de los significados personales, excepto que la enseñanza represiva o la educación castrante de la familia o la sociedad, aniquile lo natural de la vida: el hedonismo.

Casi todas las personas llegan a la vida extrauterina con potencialidades biológicas para disfrutar de una vida erótica funcional, sin embargo, en el camino fortalecen más la idea reproductiva y de pareja, dejando de lado las potencialidades psicológicas cuyas representaciones igual pueden fortalecer una vida sexual placentera que obstruir por completo todo reducto de placer erótico, convirtiéndose en máquinas reproductivas o referentes de placer sexual para otros.

La fuerza de la biología reproduce la especie; la fuerza de la psicología personal reproduce el placer sexual, o la fobia sexual con juicios extremos descalificadores para todo aquello que tenga que ver con sexo y placer como objetivo final.

La forma física de las personas aunque parecida, tiene una distinción biológica secundaria a la carga genética como el color de piel, de ojos, estatura, en fin: herencia.

La forma de pensar es la diversa, la forma de creer incluye posturas ideológicas contrarias o polares; mientras alguien piensa en tener hijos, otro piensa no tenerlos, mientras alguien piensa en casarse, otro piensa en no hacerlo, mientras alguien piensa en placer sexual, otro piensa que eso es malo, sucio, cochino y pecaminoso.

La forma de pensar es el camino a la igualdad o la diferencia… los caminos del erotismo a veces son satanizados, o poco experimentados.