Por David Uriarte / 

Hay fechas que no se olvidan, fechas donde confluyen una serie de condiciones socialmente significativas. En México, desde hace años, los aficionados esperaban la inauguración del Mundial de Fútbol, una pasión comparable, según algunos expertos en deportes, al Super Bowl, el evento deportivo anual más visto en la televisión estadounidense. El Mundial de Fútbol resulta memorable por las tensiones entre países en las que ni la afición ni los deportistas tienen injerencia alguna. La selección de Irán tuvo que tomar sus precauciones y previsiones por el conflicto con Estados Unidos en el estrecho de Ormuz; este es un ejemplo de las complicaciones que enfrenta el deporte, los deportistas y la afición.

México está en la mira de todos los países, tengan o no participación en el deporte de la patada. La confluencia de seleccionados es, a la vez, la confluencia de potenciales conflictos. Basta recordar Múnich 1972, el trágico atentado terrorista en el que once miembros de la delegación olímpica de Israel fueron tomados como rehenes y asesinados. Nadie esperaba eso, como tampoco hoy nadie espera un desenlace fatal para nadie, sea o no deportista. La vida es la vida y hay que protegerla a como dé lugar.

El Mundial resulta memorable por los esfuerzos gubernamentales para controlar diferencias sociales, gremiales y políticas. Las madres buscadoras aprovecharán el escenario para hacerse ver y escuchar ante la comunidad internacional; la Secretaría de Gobernación hará lo propio para contener las expresiones legítimas de inconformidad, más cuando se presume de un régimen tolerante que no reprime.

El Mundial resulta memorable, además, por las expresiones violentas de un sindicato magisterial cuyas peticiones, aunque legítimas, equivalen a un desequilibrio en las finanzas públicas. No buscan mejorar el proceso de enseñanza-aprendizaje; buscan mejorar las condiciones laborales de sus agremiados, aunque el costo social resulta desgastante y elevado.

El Mundial es memorable por las dificultades extraordinarias que enfrentan los usuarios del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: en un momento fueron los bloqueos de los trabajadores del servicio de plataforma —Uber—; hoy puede serlo el contingente de alguna sección de la CNTE. Este Mundial es memorable por las condiciones ambivalentes que prevalecen: pasión y tensión.