Por David Uriarte / 

La fisiología, rama de la biología que estudia las funciones y procesos vitales de los seres vivos, posee también una acepción contextual vinculada al funcionamiento de sistemas o grupos de personas con un fin común; en este caso, el delinquir. La definición conceptual de conspirar es: “-dicho de varias personas: unirse contra su superior o soberano-“; también: “-dicho de varias personas: unirse contra un particular para hacerle daño-“. Quienes conspiran para afectar el tejido social —ya sea mediante actos drásticos como privar de la vida o a través del terror— cumplen un objetivo único: hacer daño.

La fisiología representa la manera o forma de funcionar. En la teoría general de sistemas, estos requieren de subsistemas para operar; por ejemplo, el sistema educativo no funciona sin maestros ni alumnos, pues ambos soportan los procesos necesarios para alcanzar un objetivo determinado. Lo mismo ocurre en la fisiología criminal: sin delincuentes no hay delitos, y sin rivalidades, envidias, competencia o deslealtades, tampoco.

En el sistema delictivo solo se requiere al delincuente; la otra parte de la ecuación resulta innecesaria. Un criminal no necesita cuentas pendientes para decidir lastimar a un inocente; su pensamiento se sustenta en la ausencia de culpa y en la dificultad para aprender de la experiencia. El funcionamiento de la criminalidad reside en la libertad del victimario para ejecutar su cometido, ya sea por iniciativa propia o por instrucciones externas. Al analizar la fisiología criminal, lo relevante son los resultados antisociales y sociopáticos, independientemente de la condición de la víctima.

Los índices delictivos derivan del pensamiento traducido en conducta criminal. La conducta en general, y la delictiva en particular, se vincula directamente con la salud mental. Aquí aparece uno de los subsistemas más importantes de la conducta social y su clasificación. La salud mental representa el “santo grial” de la fisiología criminal; todas las estrategias serán estériles si no se atiende la verdadera causa de la conducta.