Por David Uriarte / 

A muchos candidatos y candidatas los están mando a la guerra sin fusil, es decir, recorren su demarcación territorial con sus propios recursos, y en el mejor de los casos con la promesa de entregarles apoyos o prerrogativas a la brevedad, cuando el Comité Nacional les radique el recurso.

No todos los soldados corren la misma suerte, hay partidos cuyas prerrogativas, infraestructura física, y recursos humanos, están a la altura de las necesidades propias de un proceso competido y por demás difícil en tanto las opciones se derivan de diez partidos nacionales y un partido local.

Dejemos a un lado a los privilegiados, pongamos atención a hombres y mujeres cuya vocación de servicio es su motivación, su esperanza de cambio o transformación social es el combustible que los levanta temprano y los acuesta tarde… Para ellos, 60 días será una eternidad, una agonía económica, un desgaste físico y mental, una orfandad de la estructura partidista a la que pertenecen o simpatizan, y un 15% de posibilidad de triunfo si dividimos el 100 por ciento de los electores entre los 7 candidatos a diputados locales o federales, presidencias municipales y la gubernatura.

Así es la democracia participativa, un terreno minado por explosivas sorpresas sociales y partidistas, mientras algunos adversarios hacen uso de tecnología de punta como los drones para reconocimiento territorial, otros apenas alcanzan para las municiones de sus resorteras, eso sí, con una fe derivada de la historia de David y Goliat o Sansón y Dalila… En fin, la esperanza es la que muere al último.

Es posible que las tropas se cansen en la primera quincena, cuando estiren las manos para cobrar el producto de su tiempo, dedicación y esfuerzo sin contar las deshidratadas, desgaste de ropa y calzado, más los reclamos de sus familias ante una alacena y refrigerador vacío o semivacío.

Los atrevidos a pedir fiado y los arriesgados a fiar, serán una dupla que podrán perder dinero, amistad y confianza, los partidos que buscan conservar su registro sabrán que los números en el papel son diferentes a los números en las urnas. Cuidado, una tropa engañada se puede revelar contra el mando.