Por David Uriarte /
Mientras las noticias reportan catástrofes mundiales en tiempo real, el mundo de la ciencia y la tecnología avanza en silencio. La frase “los tiempos de antes eran mejores” ya no tiene cabida en un entorno donde el conocimiento se multiplica cada cinco años y la obsolescencia afecta a quienes no se actualizan.
Las investigaciones rinden frutos y guardan con sigilo un tema fascinante: la vida eterna. Tal como suena, los investigadores exploran a fondo esta idea; pronto el mundo conocerá las condiciones para vivir más de cien años con calidad y, posteriormente, alcanzar la longevidad indefinida.
Los estudios sobre los telómeros y la telomerasa resultan prometedores. Los telómeros funcionan como relojes celulares en los procesos de envejecimiento y en el desarrollo de células cancerígenas. Por su parte, la telomerasa es una enzima que ayuda a las células a mantenerse vivas al agregar ADN a los telómeros; entre mejor se conserven estas estructuras, mayor salud y juventud conserva la persona.
Existen alimentos que contienen precursores o benefician este proceso, como las legumbres, las nueces, el salmón, las algas, las frutas, las verduras y el café. No obstante, sería ingenuo creer que el rejuvenecimiento corporal aparece sólo por ingerir estas sustancias como alimentos o suplementos. A esto debe sumarse la ingesta de macronutrientes proteicos y grasas saludables (como las insaturadas y los omega-3), esenciales para el corazón, el cerebro y la salud general, manteniendo siempre el cuidado con los carbohidratos.
Además de una dieta equilibrada, el individuo debe mantener una vida activa donde el ejercicio sea parte de su rutina, sin caer en los extremos de la vigorexia o la obsesión estética. Lo primordial es la salud, la cual se mide a través de indicadores precisos en las analíticas de sangre.
Existen cosas buenas tanto en el mundo como en el entorno local. De poco sirven los grandes descubrimientos si no se vive para disfrutarlos.
Saturar la mente con noticias donde la muerte, la violencia y el sufrimiento son constantes termina por enfermar a cualquiera.
Resulta mejor buscar los avances que garantizan el desarrollo sano de los niños, la fortaleza de los padres para verlos crecer y la salud de los abuelos para presenciar el relevo generacional.













